El pasado 11 de julio de 2025, todos los miembros de STT Systems tuvimos la oportunidad de compartir una jornada muy especial: un día participativo diseñado para reflexionar, reforzar vínculos y mirar juntos hacia el futuro. La cita tuvo lugar en uno de los salones del Hotel NH Aránzazu de Donostia, un espacio cómodo y luminoso que ayudó a desconectar de la rutina diaria y centrarnos en lo realmente importante: las personas que formamos este equipo y los retos que tenemos por delante.
Desde primera hora de la mañana, el ambiente era diferente. Se respiraba una mezcla de expectación y entusiasmo por lo que nos esperaba. La jornada comenzó directamente con la intervención de nuestro gerente, Iker Urdangarin, y de nuestro director comercial, Luis Benito, quienes nos pusieron al día sobre el estado actual de la empresa. Sus palabras fueron un reconocimiento al esfuerzo colectivo, repasando los hitos recientes y recordándonos lo valioso que es el trabajo de cada uno para mantener la solidez de nuestro proyecto común. Tras esta motivadora y sincera apertura, hicimos una pausa para un café a media mañana, que sirvió de transición antes de adentrarnos en las actividades organizadas por Roberto.

Uno de los momentos más emotivos de la mañana fue la felicitación a Jesús Calleja y José Luis Arzalluz, quienes celebraron nada menos que 25 años en STT Systems. Hubo un cálido aplauso de todo el equipo y unas palabras que sintetizan perfectamente su trayectoria. Un gesto sencillo, pero lleno de significado, que puso de manifiesto la importancia de las personas que construyen la historia de la empresa día tras día.
A continuación, entró en escena el facilitador de la jornada, Roberto López, quien condujo las actividades con su estilo cercano y profesional. Roberto, psicólogo especializado en organizaciones, coach y coautor del libro “La Emoción de la Transformación”, nos acompañó a lo largo de la mañana con reflexiones valiosas sobre liderazgo, trabajo en equipo y participación. Su experiencia con metodologías innovadoras y su conocimiento en inteligencia emocional y cultura organizativa se notaron en cada dinámica, creando un ambiente propicio para el diálogo y la colaboración.
Durante las dinámicas participativas reinó la implicación y el buen humor. Hubo momentos para reflexionar de forma individual, para debatir en grupos heterogéneos y también para divertirnos juntos. Como suele ocurrir en este tipo de encuentros, surgieron ideas frescas, se compartieron inquietudes y también sonrisas. Es reconfortante comprobar, una vez más, que cuando el equipo se junta en torno a un objetivo común, la creatividad y la energía positiva surgen con naturalidad.

Al mediodía, llegó el momento de sentarnos todos juntos a la mesa para la comida, un espacio distendido en el que las conversaciones fluyeron con naturalidad y muchas personas aprovecharon para conocer mejor a compañeros con los que no interactúan habitualmente. Este tipo de momentos son fundamentales para reforzar la confianza mutua y seguir construyendo un ambiente laboral saludable y motivador.
En definitiva, esta jornada participativa fue mucho más que un simple día fuera de la oficina. Fue una oportunidad para parar un momento, mirarnos a los ojos y reconocer el valor que cada uno aporta al equipo. También para compartir nuestras preocupaciones y darnos cuenta de que, en realidad, estamos todos en el mismo barco, remando en la misma dirección. Este tipo de iniciativas refuerzan nuestra cultura de empresa y contribuyen a que cada uno de nosotros se sienta valorado y escuchado. Porque más allá de los objetivos y los números, una empresa es, ante todo, un grupo de personas que construyen algo valioso juntas. Y días como este nos recuerdan que, cuando lo hacemos juntos, somos imparables.
